Bailando entre las llamas: la esencia de una persona que decidió conquistar su propia realidad

Playa
La belleza de la poesia

Bailando entre las llamas de esta realidad

Esquivando las trampas del mundo

No confío en los todo llega

Soy más de mejor voy a buscarlo y hago que suceda

No soy nada convencional

Me gusta las cosas a mi manera

Soy tan auténtico que irritó a la gente hipocrita amo tanto la verdad que enfado a los que viven de mentiras.

Este mundo no estaba hecho para mí

Pero voy conquistandolo

Las puertas las abro

En mi corazón hay fuerza y magia 

Nací para derrotar a las sombras 

No huyo de mi mismo


A veces, mientras viajo y estoy en lugares donde es fácil conectar con la inspiración, aparecen palabras que llevaba dentro desde hace tiempo. No siempre busco escribir. Simplemente sucede. Un paisaje, una conversación, una sensación o incluso un momento de soledad pueden convertirse en el detonante para expresar aquello que forma parte de mí.
El poema «Bailando entre las llamas de esta realidad» nace precisamente de esa necesidad de expresar una forma de entender la vida. No pretende ser únicamente un conjunto de frases bonitas; representa una actitud, una manera de caminar por el mundo y de enfrentar sus contradicciones.
Vivimos rodeados de mensajes que nos invitan a esperar: «todo llega», «ya llegará tu momento», «las cosas suceden cuando tienen que suceder». Sin embargo, siempre he sentido más afinidad con otra filosofía: si quiero algo, prefiero salir a buscarlo. No se trata de creer que podemos controlarlo todo, sino de asumir la responsabilidad de movernos, tomar decisiones y hacer que las cosas sucedan.
También hay una parte de rebeldía en este poema. Nunca me he sentido una persona convencional. Me gusta pensar de manera diferente, hacer las cosas a mi manera y cuestionar aquello que la mayoría acepta sin preguntarse por qué. Esa autenticidad puede incomodar, especialmente en un mundo donde muchas personas prefieren aparentar antes que mostrarse tal y como son.
Por eso, la verdad ocupa un lugar tan importante en estas palabras. Ser auténtico tiene un precio: no siempre vas a gustar a todo el mundo. Cuando eliges decir lo que piensas, defender tus principios y mantenerte fiel a ti mismo, inevitablemente habrá personas que se sientan incómodas.
Pero quizá ese sea precisamente el precio de vivir de acuerdo con tu esencia.
«Este mundo no estaba hecho para mí, pero voy conquistándolo» resume una de las ideas que más me representa. No necesito sentir que encajo perfectamente en el mundo para encontrar mi lugar en él. Puedo construirlo. Puedo abrir mis propias puertas cuando las que existen no están destinadas para mí.
Y, sobre todo, puedo hacerlo sin huir de quien soy.
Porque en mi corazón hay fuerza y magia. Hay sueños, contradicciones, heridas, ambición y esperanza. Y quizá escribir sea una de las formas que tengo de recordar que, incluso cuando camino entre las sombras, nací para enfrentarlas, no para esconderme de ellas.

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1 comentario en “Bailando entre las llamas: la esencia de una persona que decidió conquistar su propia realidad”

  1. Este texto es una muy bella declaración de intención.
    Lo que más llama la atención es la claridad con la que el autor rechaza la postura pasiva del “todo llega a quienes saben esperar”. Reivindica una actitud activa, casi guerrera: salir a buscar lo que se desea, abrir uno mismo las puertas y asumir el precio de la autenticidad. En un mundo saturado de discursos que fomentan la espera y la comodidad de las apariencias, esta posición tiene algo de radical.
    El pasaje sobre la autenticidad que “irrita a los hipócritas” y sobre la verdad que enfada a quienes viven de mentiras es especialmente acertado. Toca algo profundo: ser uno mismo nunca es neutro. Genera fricciones. Y sin embargo, el autor se niega a huir de esa fricción. La transforma en fuerza.
    La frase «Este mundo no estaba hecho para mí, pero voy conquistándolo» resume perfectamente el espíritu del texto. No es una queja ni una victimización. Es una afirmación de poder interior. Ya no se pide un lugar: se toma.
    El poema y el comentario que lo acompaña forman un todo coherente. Se siente una voz que ya ha atravesado sombras y que ha decidido no esconderse más. Hay fuerza, hay magia y una bella lucidez.
    Un texto que hace bien leer, especialmente para quienes se sienten un poco “fuera de lugar” en este mundo.

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